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domingo, 5 de junio de 2016

ONU Mujeres nunca estuvo tan cerca de admitir que busca destruir a la familia



En una entrevista realizada por El Observador a Lara Blanco, la representante de ONU Mujeres para América Latina, emitió una frase contundente con la que el periódico culminó titulando la nota:

“Hay que derribar el mito de la casa segura” Lara Blanco

 Más explícito que críptico, este mensaje puede interpretarse claramente como una señal a las organizaciones feministas de dirigir sus esfuerzos hacia desbaratar a la familia como proveedor emocional de seguridad para las mujeres.


Divorciándonos de nuestra naturaleza humana

 

 Instar a las mujeres a no formar familias porque corren riesgo de sufrir violencia doméstica, como se viene haciendo, equivale a instar a las personas a no salir de sus casas porque la calle es un contexto inseguro para ellas, porque mueren cientos de personas al año por accidentes de tránsito.

No se puede seguir infundiendo el miedo a los hombres y a las familias en las mujeres. El sexo opuesto y las familias son el destino natural de hombres y mujeres, promover el temor a la realización de una componente importante de nuestra naturaleza humana, es una afrenta a la libertad, a la salud y al derecho que todos tenemos como personas de ser felices formando (y formando parte de) una familia.

sábado, 14 de noviembre de 2015

La Tercera Guerra Mundial es inevitable






El mundo se ve confrontado a la probabilidad de un conflicto planetario que podríamos llamar la Tercera Guerra Mundial, apelativo que bien merecería, tanto por su más que previsible extensión como por la brutalidad de ese hipótetico enfrentamiento de dimensiones colosales.

 Esta Tercera Guerra Mundial, de una envergadura igual o superior a las dos precedentes se está gestando y puede explotar en pocos años más. Algunos se atreven a señalar la fecha aproximada hacia el ecuador de este siglo. En todo el mundo, el islam no deja de cobrar fuerza y radicalizarse. Éste será un elemento decisivo de la explosión mundial inevitable.
Esta contienda se desarrollará (se está desarrollando ya) en distintos países en los cuatro continentes, con distintas intensidades según los diferentes escenarios donde se están fogueando los actores de este drama en camino. Prácticamente todas las tierras emergidas del planeta están implicada en lo que debemos considerar los prolegómenos de la deflagración por venir. Todo Occidente, el mundo árabe-musulmán (desde Marruecos a los confines asiáticos, desde el corazón de África a las islas Filipinas), Rusia, China, la India… se encaminan resueltamente a las trincheras.
 
En efecto, nadie medianamente lúcido e informado puede negar ya el carácter belicoso que está tomando la agresividad islámica a través el mundo. El islam está implicado en la inmensa mayoria de los frentes de combate actualmente abiertos en el mundo. Igualmente el terrorismo es un fenómeno casi únicamente islámico a día de hoy. Después de siglos de letargo, el islam ha despertado y ese despertar coincide con la decadencia de un Occidente que ha perdido tanto el orgullo de ser como la voluntad de permanecer.
Esta situación de un islam en plena expansión mundial encierra dentro de sí una novedad: Por primera vez el islam se ha hecho un hueco en Occidente no a punta de su victoriosa cimitarra, pagando con sangre su conquista, sino gracias a la negación de los occidentales de ver en esos actuales invasores sus enemigos de siempre. La Historia registra otros episodios de penetración islámica en territorio europeo, pero siempre fue combatida y finalmente rechazada: España, sur de Francia e Italia, los Balcanes, Rusia…

 Nunca desde la caída del Imperio Romano, Europa había experimentado una situación tan dramática. Europa afronta la mayor amenaza de su historia sin saberlo o más bien sin querer darse cuenta de ello. Los europeos son invadidos, ocupados y colonizados por los pueblos del sur y por el islam de forma rápida y masiva. Las sociedades europeas se sumergen hoy en un caos étnico incontrolable.
 El crecimiento de la oposición conflictiva entre el islam, cada vez más presente y en expansión numérica (realidad radical y atronadora en la historia de Europa, minimizado por una oligarquía a la vez asustada y ciega), y las sociedades europeas de origen es mucho más explosiva y potencialmente intensa que, por ejemplo, las guerras de religión entre católicos y protestantes del siglo XVI o que los conflictos ideológicos que han jalonado la historia reciente desde la Revolución Francesa. A esto viene a añadirse la dimensión étnica, muy agravante, resultado de la masiva inmigración africana y magrebí. Al antagonismo específicamente religioso, sociológico e ideológico, se suma la dimensión etnobiológica que tiene un enorme impacto en las mentalidades colectivas, por mucho que sea negada y reprimida por la censura de la ideología dominante.


Si nos centramos en nuestro continente asistimos actualmente en Europa a la puesta en marcha de todos los elementos de un conflicto interno violento prácticamente inevitable. Los ingredientes de la explosión están todos presentes. La cuestión ya no es de saber si va a ocurrir, sino cuando tendrá lugar.
Tenemos una población millones de jóvenes (y no tan jóvenes) magrebíes y africanos en Europa en crecimiento constante, muy mal escolarizados, en situación de paro, de asistencia, de la cual una buena parte se dedica a la economía subterránea y a una delincuencia polimorfa (drogas, tráfico de objetos robados, etc…), que constituye la mano de obra, los gruesos batallones de un levantamiento general posible.

 Esta población joven es adepta de un islamismo reivindicativo e identiario extranjero. En el inconsciente (o el consciente) colectivo de una parte importante y muy activa de esa población, se trata de manera muy elemental de llevar la yihad a Francia, como acompañamiento de una estrategia de revuelta, de revancha y de conquista.

Ya hay grupos de musulmanes que piden la sharia en toda Europa. España no se escapa de las pretensiones de estos criminales



A esto se le suma el crecimiento de un racismo anti autóctonos objetivamente observable en todas partes, con su secuela de agresiones diarias contra los europeos. Esa violencia cotidiana corre en paralelo a las manifestaciones diarias de rechazo de la cultura y de la pertenencia occidental y europea. La multiplicación de mujeres con velo, como señal de provocación, es un medio de desafío étnico y de marcaje territorial, la arrogante voluntad de hacer sentir a los colonizados el peso de su conquista en marcha: una yihad todavía “soft” mientras llega la verdadera.


Cuando Europa conozca los desordenes previsibles, con la violencia como realidad cotidiana, la numerosa inmigración, la musulmana sobre todo pero también las otras, poco o nada integradas, provenientes muchas veces de países históricamente resentidos contra Occidente y más particularmente contra ciertas naciones europeas, nos mostrarán su verdadera cara, y serán un elemento más de la crítica situación que viviremos, con un ejército de enemigos dentro de nuestra casa. La mayoría de los distintos colectivos de la inmigración se enrolarán de una manera u otra en el bando de nuestros enemigos, porque de hecho ya los son, aunque de manera latente de momento, o simplemente se posicionarán en una actitud de espera, atentos a los beneficios que pudiera significarles nuestra caída.
La inmigración actual es una colonización poblacional, con frecuencia consciente y vivida como una revancha contra la civilización europea. Ésta se pretende además definitiva. La colonización de las maternidades es mucho más importante que la de las fronteras porosas.


Estamos ante una implacable realidad demográfica. Tenemos las fronteras abiertas desde hace décadas en Europa y una tremenda diferencia de
La propaganda musulmana de retorno se multiplica en la red.
La propaganda musulmana de retorno se multiplica en la red.
fecundidad entre poblaciones autóctonas e inmigrantes, lo que está produciendo unas sustitución progresiva de la población original. La integración ha fracasado completamente, se han creado guetos étnicos y otras “zonas liberadas” bajo control creciente de la sharia en algunos países. El fracaso era previsible. Es posible integrar a parientes etnoculturales, y en pequeñas cantidades por cierto, no a pueblos enteros de otras realidades etnobiológicas muy alejadas. Pero la oligarquía nos ha impuesto esta inmigración como una riqueza cuando el simple sentido común nos indica que vamos a pasos agigantados hacia un desastre.

 A este fenómeno de colonización étnica masiva, se añade el hecho, ya señalado, de que el islam se pone a la cabeza de la ofensiva. Desde hace 1400 años, esta religión-ideología, totalitaria y agresiva, tiene como objetivo la invasión de Europa. Sufrimos la tercera acometida mahometana que se extiende hoy desde España a Indonesia. La primera fue detenida en Poitiers, Francia por Carlos Martel en 732, después de haber conquistado la mayor parte de la penísula ibérica. La segunda fue en 1684, ante las puertas de Viena. La tercera tiene lugar hoy, desde el Cabo Finisterre hasta Copenhague, desde la isla de Lampedusa hasta hasta los fiordos noruegos. Esta tercera yihad no sólo coincide en el tiempo con la Tercer Guerra Mundial en ciernes, sino que es su condición previa.

 Los focos de tensión no dejan de multiplicarse y de agravarse. Nunca como ahora en la historia de la humanidad, los riesgos de un incendio generalizado han sido tan fuertes. La mundialización es un factor de confrontación gigantesca. Ésta no es una garantía de paz sino un factor de guerra generalizada.
Una guerra étnica y civilizacional es previsible en varios países europeos. Una guerra intestina, muchísimo más grave que el terrorismo, ya que un remplazamiento de la población, una especie de genocidio, la llamada Gran Susitución, está ocurriendo con la complicidad o la ceguera de las clases dirigentes políticas y mediáticas, cuya ideología está dominada por el odio hacia la identidad étnica de sus propios pueblos y la pasión enfermiza por el mestizaje, la multicultura y la “diversidad”.


La inmigración masiva que llega bajo la bandera del islam va a derivar progresivamente hacia una guerra étnica, un choque de civilizaciones. La incapacidad de Europa para frenar y canalizar la inmigración proveniente del Magreb y de la África negra llevará a una explosión demográfica que desembocará inevitablemente en un conflicto mayúsculo.
La enorme presencia en Europa de masas de jóvenes musulmanes cada vez más radicalizados, con una minoría formada militarmente en los distintos frentes abiertos (Oriente Próximo, Argelia, Libia, los países del Sahel, el Caúcaso, los Balcanes, Afganistán, Pakistán…), será un factor determinante en el más que probable caso de una espiral incontrolable de disturbios insurreccionales y de terrorismo en el corazón del continente: la yihad en casa. Todo musulmán es un muyahidin en potencia.
La confrontación entre islam y Occidente (con Rusia incluida) dominará poco a poco el paisaje y tomará una forma militar con conflictos multiformes. A escala planetaria, el islam no deja de reforzarse y de radicalizarse. Este balón no se desinflará: explotará. Pronto las hostilidades tomarán un decisivo impulso al calor de la dinámica expansiva y desenfrenada del islam en el tablero geopolítico internacional.


El problema de Israel, insoluble, desembocará ineludiblemente en una nueva contienda entre el Estado hebreo y sus vecinos, con el telón de
Calles de toda Europa invadidas por musulmanes
Calles de toda Europa invadidas por musulmanes
fondo de los colonos judíos integristas y la subida imparable de las organizaciones islamistas. No hay que olvidar que Irán logrará muy posiblemente dotarse del arma nuclear. La erradicación de la “entidad sionista” es una idea fija de todo el mundo musulmán. Israel está en el centro del conflicto, y su arsenal nuclear no disuadirá a sus enemigo de lanzar un ataque aunque sea de caracter suicida, con las consecuencias que podemos suponer.
El mundo árabomusulmán ha entrado en una espiral de caos que no va a dejar de acentuarse con dos frentes entremezclados; sunitas contra chiítas y dictaturas militares contra islamistas. Sin olvidar la voluntad de los islamistas de liquidar a todos los cristianos. Eso provocará una amplificación de la emigración hacia Europa y otros destinos occidentales. 

  Los acontecimientos actuales de Siria e Irak que han visto el nacimiento de un Estado Islámico salvaje (el Califato) son un paso más hacia la confrontación.
No podemos dejar de lado el conflicto latente entre la India y Pakistán, potencias nucleares ambos países, con las prolongaciones que suponen el juego de las alianzas regionales (Rusia, China, EEUU…) y los enormes intereses geoestratégicos y energéticos en juego en la región.
En Europa el factor de la inmigración salvaje y completamente fuera de control, y no solamente de poblaciones de origen musulmán, también es un dato de primera importancia que entra en esa ecuación. El desorden social y el hundimiento económico que azotan grandes porciones de la población europea se ve agravado por la presencia de enormes masas de extranjeros cuya presencia no hace más que envenenar las relaciones entre unos y otros y añadir más leña a la hoguera del inevitable incendio que está en camino. Hay que mencionar los componentes agravantes, sobre todo de orden económico y ecológico, los recursos energéticos fósiles, el agua, los recursos mineros. El punto de ruptura física se situará posiblmente hacia la primera mitad de este siglo. No olvidemos el terrorismo de gran envergadura, sobre todo con medios nucleares “artisanales”, a lo que posiblemente no escaparemos.

 El islam es la principal causa de desencadenamiento de una Tercera Guerra Mundial, ya que asistimos en todas partes a la subida imparable del radicalismo islámico, en gran medida financiado por Arabia Saudita y Qatar, que tiene un enemigo claro y definido: la civilización occidental, a la que Rusia es asimilada. En resumidas cuentas: en la mente de los islamistas del mundo entero, cuya ideología se expande como un virus, el principal enemigo es el “mundo blanco y cristiano”, aunque eso no corresponda a ninguna realidad sociopolítica.


Las líneas principales de confrontación y las alianzas serán complejas y a menudo cambiantes. Las principales zonas geopolíticas de explosión serán Europa entera, África del Norte, Oriente Próximo, Asia Central (desbordando hacia Pakistán y la India), posiblemente el Cáucaso (a pesar de la mano de hierro rusa). Habrá una multitud de focos y se sucedarán las guerras civiles, interétnicas y entre Estados, sin descartar el uso del arma nuclear. Éste es el panorama… Nos podemos imaginar la carniceria que está en camino.
Debemos entender que los fanáticos islamistas no razonan como los occidentales o los rusos durante la Guerra Fría, con la retención de la disuasión mutua. Las diferencias ideológicas entre esos dos bandos no impedían un cierto grado de cordura en la gestión de esa enemistad.
La más que previsible confrontación mundial generará una catástrofe económica y energética, a causa de la ruptura del aprovisionamiento de pétroleo y gas desde África del Norte y de Oriente Próximo, y alimentaria a causa de las cosechas perdidas y el alza de los precios. La economía globalizada es muy frágil ya que es muy compleja, y se base en las comunicaciones (marítimas, terrestres, numéricas…) que caerán como un juego de dominós en caso de perturbación de gran envergadura.


En esta inevitable choque que se avecina, los rusos, los estadounidenses, los israelíes, los chino y los indios (por no mencionar mas que los principales fuerzas opuestas a la ofensiva islámica mundial) enfrentarán al enemigo con firmeza y determinación. La principal debilidad de los europeos occidentales reside en su reblandecimiento mental, su pasividad, su temor a defenderse, su cobardía frente a la amenazas de sus enemigos. Seremos los más expuestos y los más castigados. Hasta que la violencia de la agresión nos haga reaccionar, aunque sea al borde mismo del abismo.
La Tercera Guerra Mundial podrá empezar con un acontecimiento muy localizado y seguir con un encadenamiento de hechos incontrolados, como una avalancha. Es posible que los recientes ataques llevados a cabo en escenarios tan distantes como Australia, Francia, Rusia, Pakistán y otros, respondan a ese inicio de la yihad planetaria que nos ha de llevar a la guerra mundial en ciernes.


El resultado de este conflicto es todavía incierto, aunque en toda lógica habrá un bando vencido y un bando vencedor, ya que la superioridad militar, técnica y económica de unos contendientes es infinitamente superior al del bando contrario. Dice Carl Schmitt que “el enemigo no está equivocado ni tiene razón: es vencedor o vencido”, nada más. Sólo nos debe preocupar perder esta guerra, no cómo ganarla. En todo caso podemos asegurar que asistiremos muy posiblemente a un retroceso general de la humanidad, un derrumbe en varios terrenos, el demográfico, el económico, el sanitario para gran parte del mundo.
El mundo acaba de conmemorar el centenario de la Primera Guerra Mundial. Sería tiempo que empecemos a pensar seriamente en prepararnos para la Tercera Guerra Mundial. Los nubarrones que hoy se ciernen sobre nuestras cabezas no son menos oscuros que los de entonces, sino tal vez más. Lo increíble se va a convertir en lo cotidiano. Lo que Siria, Irak, Pakistán, Libia y otros escenarios experimentan cada día, nosotros, en toda Europa, lo viviremos pronto. Tenemos que estar listos para lo que se nos viene encima. Si vis pace.        Por Yolanda Morín.


lunes, 2 de noviembre de 2015

Técnicas de control humano - Ya se aplican chips subcutáneos en Argentina


  Como ya se ha anticipado en otras oportunidades, las técnicas de control humano planeadas y proyectadas por los Mandamientos del Nuevo Orden Mundial ya se están llevando a cabo en Argentina.
  Ahora le llaman La nueva moda del “transhumanismo”.Son chips, dispositivos de corto alcance, que permiten llevar contraseñas e información personal de modo seguro.  En la Argentina ya hay usuarios que los utilizan.

 El transhumanismo (o H+) es una corriente cultural con base científica que adopta la tecnología como una herramienta para incentivar la evolución biológica. La nueva tendencia de sus partidarios es alojar en su cuerpo un chip informático NFC. Según estimaciones de la firma Dangerous Things, el mayor proveedor global de estos dispositivos, ya hay más de 10.000 personas en el mundo con estos implantes, algunas de ellas en la Argentina. Este detalle cibernético convierte a sus portadores en los primeros cyborgs por voluntad y no por necesidad.

   El chip primero fué implantado en las manos del dueño de la empresa Dangerous Things llamado Amal Graafstra y es promocionado en su web con la fotografía de arriba, junto a la moneda de los Estados Unidos de América.
   Los chips NFC de corto alcance –similares a los que usan la tarjeta SUBE de Argentina y los nuevos pasaportes y que ahora incorporan muchos smartphones– son ideales para el intercambio de información instantánea entre dispositivos, y funcionan cuando éstos se encuentran a menos de 10 centímetros. El circuito se basa en la creación de un campo electromagnético que permite la conexión del lector y el chip receptor.
  Seguramente en un futuro no muy lejano alojará un sistema de localización instantánea y satelital para controlar todos los movimientos de cada ser humano en el planeta, tal como se expone en las normas que serán implementadas con el Nuevo Orden Mundial que intentan imponer a nivel global.
  Pero continuemos un poco mas ahondando en este chip subcutáneo.
  
La utilidad es amplia. Pueden enviar información personal, almacenar todas las contraseñas que uno maneja, encender las luces o interactuar con determinados electrodomésticos. Se espera que en un futuro sustituya a los actuales medios de pago, las tarjetas de transporte público, los historiales médicos y hasta pueda ser acondicionado como un geolocalizador.
El poder de almacenamiento de estos chips es bastante bajo: ronda los 1024 bytes (1 Kb). Capacidad que los limita únicamente a textos. Y si bien no va a servir para alojar una biblioteca digital con documentos cifrados, este espacio le sobra para activar la alarma del auto o pagar la cuenta del supermercado mediante un conjunto de códigos.
Aunque el chip se puede disimular en cualquier parte del cuerpo, lo más práctico es inyectarlo en la mano, en la zona entre el dedo índice y el pulgar. La moda actual dicta que lo ideal es llevar dos: uno en cada extremidad.
Por lo general, estos chips están envueltos en una cápsula de cristal de 12 milímetros de largo por 2 de ancho y son similares a un grano de arroz. Para aquellos que se animan al pinchazo, algunos modelos vienen con una aplicador especial (como si fuera una jeringa) que tiene en la punta una aguja hipodérmica para introducir el chip en el cuerpo.

Para programarlo, se usa una aplicación que se descarga al teléfono o a la propia computadora y que permite automatizar las acciones que el chip deberá cumplir. Una vez infiltrado bajo la piel, el propietario puede modificar o eliminar todas las funciones activas.
Si alguien piensa ocultar información valiosa en un chip, es porque ya hubo alguien que se propuso robarla. “Una de las ventajas de esta tecnología es que el chip no genera electricidad, lo que vuelve difícil determinar si alguien lleva uno en su organismo. Y por más que se sepa que tiene uno escondido, no se puede adivinar en donde está. Hubo un primer protocolo que no guardaba bien la información y otro más reciente, que es muy difícil de quebrar. El primero puede resultar peligroso, el otro, no. De todos modos, si se hacen muy populares, es posible que los hackers comiencen a dirigir sus ataques a estos objetos, algo que de momento no sucede” explica Pablo Ramos, jefe del laboratorio de investigación de ESET.
El lado oscuro de estos chips es su uso en ataques cibernéticos mediante una técnica llamada como Biohacking. Un experto en seguridad llamado Seth Wahle –que trabaja como ingeniero en la empresa APA Wireless– demostró la fácil que es hacerlo: se puso un chip NFC que tiene integrada una pequeña antena y que puede enviar una petición de contacto a cualquier teléfono Android. Cuando el dueño del aparato aceptaba, le filtraba un malware –programa malicioso– con el que tomaba el control del móvil. El nivel de discreción que ofrece el chip es tan elevado, que no puede ser detectado ni en los aeropuertos. La única forma de saber dónde se ubica es a través de una radiografía.

Pues de a poco los métodos de control comienzan a ajustar las tuercas y en un futuro cada uno de nosotros estará conectado a un enorme servidor desde donde controlarán cada uno de nuestros movimientos.

Pero como es costumbre le decimos que saque Usted sus propias conclusiones.  Hasta la próxima.
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viernes, 23 de octubre de 2015

Revelaciones sobre el Nuevo Orden Mundial



La gran banca internacional y los mega-fondos económicos mundiales son los que realmente gobiernan el mundo, lo poseen absolutamente todo, obligan a los gobiernos nacionales a aceptar políticas antisociales, son el lecho sobre el que se forjan las guerras y sus ansias de poder y dinero han llevado una y otra vez a la humanidad al desastre, la guerra y la pobreza.
En el siguiente vídeo, hablamos con el Dr. Felipe Botaya sobre cómo han conseguido secuestrar el planeta, cual es el panorama

jueves, 23 de julio de 2015

Experimentos en utopías

  Al valorar la probabilidad de que existan avanzadas civilizaciones tecnológicas en cualquier punto de la Galaxia, nos encontramos con que el hecho o factor más importante es precisamente aquel sobre el cual menos sabemos:  el tiempo de vida de tal civilización.  Si las civilizaciones se destruyen a sí mismas rapidamente tras haber alcanzado la fase tecnológica, en cualquier momento dado -como ahora- pueden existir muy pocas con las cuales entrar en contacto.
  Sí, por otra parte, una pequeña parte de esas civilizaciones saben vivir con armas de destrucción masiva y evitan tanto las catástrofes naturales como las autogeneradas, entonces puede llegar a ser muy grande el número de civilizaciones con las que poder comunicarnos en cualquier momento.
  Esta evaluación o, más bien, simple razonamiento, es precisamente el que hace nos preocupe el tiempo de vida de tales civilizaciones.  Y, por supuesto, todavía hay una razón aún más poderosa.  Debido a causas, esta vez de carácter personal, esperamos que el tiempo de vida de nuestra civilización sea largo.
  Probablemente no hay ninguna época en la historia de la Humanidad que haya sufrido tantas variaciones y cambios como en la presente.  Hace doscientos años se enviaba la información de una ciudad a otra empleando un medio  no más rápido que el simple caballo.   Hoy día, tal información se puede transmitir por teléfono celular o internet entre tantos otros medios, a la velocidad de la luz.  En doscientos años, la velocidad de comunicación ha aumentado mediante un factor de treinta millones.  Creemos que no se producirá un correspondiente avance futuro, puesto que los mensajes no pueden enviarse con mayor rapidéz que la velocidad de la luz.
  Hace doscientos años se tardaba tanto en ir desde Liverpool a Londres como ahora se tarda en ir desde la Tierra a la Luna.  Cambios muy parecidos  se han dado en los recursos energéticos al alcance de nuestra civilización, en la cantidad de información que se almacena y procesa, en los métodos de producción de alimentos y su distribución, en la síntesis de nuevos materiales, en la concentración de población que se ha movido desde el campo a las ciudades, en el enorme incremento de la población, en las mejoras de la práctica médica y en el enorme trastorno social.
  Nuestros instintos y emociones son los mismos de nuestros antepasados y primitivos cazadores de hace un millón de años.  Pero nuestra sociedad es asombrosamente diferente a la de hace un millón de años.  En épocas de cambios lentos, los conocimientos y habilidades aprendidas por una generación son útiles, probadas y adaptadas, y se reciben gustosamente cuando se pasan a la generación siguiente.  Pero en épocas como la actual, cuando la sociedad cambia extraordinariamente sólo en el curso de una vida humana, los conocimientos paternales ya no tienen validez alguna para los jóvenes.  El denominado abismo generacional no es más que una consecuencia del índice de cambio tecnológico y social.
  Incluso en el transcurso de una vida humana el cambio es tan grande que muchas personas quedan aisladas de su propia sociedad.  Se describe a los ancianos de hoy como involuntarios inmigrantes del pasado al presente.
  Los viejos supuestos económicos, los antiguos métodos de decisión en cuanto respecta a los líderes políticos, los vetustos métodos de distribución de recursos, los de comunicar información desde el Gobierno al pueblo -y viceversa-, todos pueden una vez haber sido válidos, útiles, o al menos adaptables, pero actualmente quizás ya no posean ningún valor de supervivencia en absoluto.  Todas las viejas actitudes opresivas y chauvinistas entre étnias, entre sexos, y entre grupos económicos están cambiando justificadamente.  Está rasgándose la tela social que cubre el mundo.
  Al mismo tiempo, hay intereses creados que se oponen al cambio.  Incluyen a individuos que están en el poder y que tienen mucho que ganar a corto plazo manteniendo los antiguos métodos y formas de vida, aun cuando sus hijos tengan mucho que perder a largo plazo.  Son individuos incapaces de cambiar de actitud en sus edades medianas, actitud que se les inculcó, naturalmente, cuando eran jóvenes.
  La situación es verdaderamente difícil.  El índice de cambio no puede continuar indefinidamente.  Como así lo indica el ejemplo de las comunicaciones, es preciso alcanzar un límite.  No podemos comunicarnos a mayor velocidad que la luz.  No podemos tener una población que sea superior a los recursos de la Tierra.  Sea cuales fueren las soluciones que se logren, a partir de ahora transcurrirán centenares de años sin que la Tierra experimente grandes cambios y tensiones sociales.  Habremos alcanzado alguna solución a nuestros problemas actuales.  La pregunta es, ¿qué solución?
  En el terreno científico, una situación tan complicada como ésta resulta difícil de tratar teóricamente.  No entendemos todos los factores que influyen sobre nuestra sociedad y, por lo tanto, no podemos hacer seguras predicciones sobre qué cambios son deseables.  Hay demasiadas y complejas acciones recíprocas.  A la Ecología se la ha llamado ciencia subversiva porque, cada vez que se hace un serio esfuerzo para conservar una característica del medio ambiente, se tropieza con enorme cantidad de intereses creados tanto sociales como económicos.
   Lo mismo se puede decir de cada vez que intentamos realizar cambios de importancia en algo que va mal;  el cambio abarca a toda una sociedad en su conjunto.  Es difícil aislar pequeños fragmentos de la sociedad y cambiarlos sin ejercer profunda influencia en el resto de la sociedad.
  Cuando la teoría se hace imposible en la ciencia, entonces es preciso recurrir a la experimentación.  El experimento es la piedra de toque de la ciencia sobre la que se asientan las teorías.  El experimento es, explicado en otros términos, una especie de último tribunal de apelación.  ¡Y lo que sin duda se necesita son sociedades experimentales!
  Existe un buen precedente biológico para esta idea.  En la evolución de la vida hay innumerables casos en los que un organismo era claramente dominante, altamente especializado y perfectamente aclimatado a su medio ambiente.  Pero el medio ambiente cambió y el organismo murió.  Por esta razón, la Naturaleza emplea las mutaciones o variaciones bruscas.  La mayor parte de estas mutaciones son deletéreas o mortales.  Las especies que han variado son menos adaptables que los tipos normales.  Pero una entre mil o de cada diez mil, posee ligeras ventajas sobre sus padres.  Las mutaciones se multiplican y el organismo asi variado se encuentra ya mejor adaptado que antes.
  Creo que lo que estamos necesitando son los cambios o mutaciones sociales.  Quizás debido a que la tradición de ciencia-ficción asegura que las mutaciones son feas y odiosas, sería mejor emplear otro término.  Pero la mutación social -una variación en el sistema social que se puede multiplicar y que si funciona bien puede ser el camino hacia otro futuro- parece ser la mejor frase.
  Deberíamos estimular la experimentación social, económica y política, a gran escala, en todos los países.  Sin embargo, al parecer, está ocurriendo lo contrario.  En países como Estados Unidos y Rusia, la política oficial consiste precisamente en desalentar la experimentación porque desde luego, es impopular para la mayoría.  La consecuencia práctica es una desaprobación fuertemente popular de los cambios que puedan ser estraordinarios.  Los jóvenes idealistas urbanos inmersos en una cultura de la droga, con formas de vestir consideradas como grotescas según normas convencionales, y sin ningún conocimiento sobre agricultura, no es probable que obtengan el éxito en establecer utópicas comunidades agrícolas en el Sudoeste de Estados Unidos, incluso sin estas comunidades experimentales, en todo el mundo han estado y están sujetas a la hostilidad y violencia de sus vecinos más convencionales.  En algunos casos, los vigilantes se encolerizan porque, en el fondo, rechazan todo cuanto se les ha inculcado la generación precedente con respecto a los convencionalismos.
  Por tanto, no deben sorprendernos que fracasen las comunidades experimentales.  Tropiezan siempre con enorme oposición.  Sólo se dá un pequeño número de mutaciones.  Pero la ventaja que tienen las mutaciones sociales sobre las mutaciones biológicas es que los individuos aprenden;  los participantes en fracasados experimentos comunales pueden valorar las razones del fracaso y en posteriores experimentos tratar de evitar las razones del fracaso inicial.
  Los voluntarios para dichos experimentos utópicos -al enfrentarse con situaciones muy extrañas y hasta peligrosas en beneficio de la sociedad- creo que han de considerarse como hombres y mujeres de gran valor, de un valor realmente ejemplar.  Son como el rompehielos que se abre paso hacia el futuro. 

  Un día surgirá una comunidad experimental que funcione mucho más eficazmente que la sociedad políglota, correosa, y llena de parches en que estamos viviendo.  Entonces tendremos ante nosotros una alternativa viable.
  No creo que haya nadie hoy día lo suficientemente sabio como para predecir cuál será el futuro de tal sociedad.  Puede que haya muchas y diferentes alternativas para cada una de ellas, por supuesto, con más éxito que la penosa y triste variedad que actualmente vivimos.
  Un problema intimamente relacionado con éste es que las sociedades no occidentales, subdesarrolladas, carentes de toda tecnología, viendo el poder y la gran riqueza material de Occidente, están haciendo enormes esfuerzos por imitarnos, abandonando así muchas antiguas tradiciones, y formas de vida realmente importantes.  Hoy día sabemos muy bien que algunas de esas alternativas que se abandonan contienen elementos para las otras alternativas que buscamos.
  Debe haber alguna manera de conservar los elementos adaptables de nuestras sociedades -dolorosamente logradas a través de milenios de evolución sociológica-, mientras que, al mismo tiempo, es preciso aceptar la tecnología moderna.  El problema principal y más inmediato es extender los logros tecnológicos a la vez que se mantiene la diversidad cultural.
  Algunas veces se estima que la propia tecnología constituye un problema en sí.  Yo sostengo que el error reside en el mal uso que hacen de la tecnología los líderes de las sociedades, elegidos por métodos democráticos o, simplemente, a dedo, como hoy día se dice.  Si tuviésemos que volver a primitivas tentativas agrícolas, como algunos sugieren, viéndonos obligados a abandonar la tecnología agrícola moderna, condenaríamos a muerte a centenares de millones de personas.  El problema está en usar prudentemente la tecnología.
  Por razones muy similares, la tecnología debe ser un factor principalísimo en sociedades planetarias más antiguas que la nuestra.  Considero probable que esas sociedades que son infinitamente más sabias y benignas que la nuestra, sin embargo, gozan de una tecnología mucho más avanzada que la terrestre.
  Nos encontramos en un momento de transición en la historia de la vida sobre la Tierra.  No hay instantes más peligrosos, pero también es verdad que ni hubo ni hay momentos tan prometedores para el futuro de la vida en nuestro planeta.

sábado, 1 de noviembre de 2014

La guerra invisible





Hoy vamos a hablar de corrupción.  De un sistema que nos considera sus enemigos.  Vamos a hablar de una guerra invisible que está ocurriendo, que está Usted librando sin darse cuenta.
Hoy vamos a hablar sobre lo que está ocurriendo en muchos países, sobre lo que está haciendo el sistema.  El sistema me considera a mí, y por ende lo considera a Usted un enemigo.  Creemos que las instituciones realizan sus funciones para organizar una sociedad, pero resulta que esas instituciones solo apuntan a beneficiar a un sector de la población, a una casta, a una clase social, a los ricos, a los que lo tienen todo, los que además quieren que Usted no tenga nada en el futuro.
El clasismo institucionalizado, ha permitido a lo largo de los años modificar las leyes a su antojo.  Pero ¿para qué?  Pues para quitar del medio a todos esos jueces que acaban destapando escándalos de corrupción  o temas que pudiesen molestar a su posición social como su ideología.
En varios países latinoamericanos ha ocurrido.  Jueces que hacen su trabajo son inhabilitados de por vida por investigar a personas con influencia, capaces de hundir carreras para que la “gran fiesta” del robar, y para que el fondo económico nunca deje de funcionar para sus intereses y sus rescates bancarios, para sus tarjetas Gold, para sus negocios inmobiliarios, para su inmensa red de “tejes y manejes”   Realmente estamos ante la punta del iceberg de lo que hay.
Como si un rescate bancario que hipotecase el futuro de todos los latinoamericanos sucediera todos los años.  Ellos son el Poder, se conocen, se protegen, quieren dinero, quieren su dinero, quieren el mío, lo quieren para ellos.  Tratan de robarlo, esa es su idea constante.  Para ellos eso es lo único que importa, el dinero, nuestro dinero.  




En mi vida me he enfrentado a diferentes retos.  Me he cruzado con personas de muchas condiciones, muchas de ellas de la más baja calaña.  Sé cómo piensan, sé cómo actúan, sé lo que dicen y sé como lo dicen.  Se creen maravillosos, se creen que tirar para adelante con este sistema de robo al ciudadano y corrupción es la única manera de hacer las cosas.  Ellos conciben al mundo como si fuera un supermercado y ellos tuvieran tarjetas sin límite de crédito.
No concebimos la maldad, no concebimos la magnitud de la corrupción, hasta dónde llega su codicia y su inmundicia, hasta dónde llegan sus redes, hasta dónde llega su influencia.  Infiltran espías en las protestas ciudadanas, en los municipios, e indultan a amigos y familiares.
Estamos en guerra.  Ellos han empezado una guerra sin cuartel, pero no contra nosotros solamente, sino contra nuestros hijos y contra nuestros nietos y bisnietos también.   Es una cuestión de supervivencia, de una casta contra otra.  Y claro, observo las caras de esta tremenda gente reptil , podríamos llamarles así, y me impresionan, y es que viven en otro mundo, en otra dimensión, en una “discoteca de la alegría”.  Son cobardes y son mediocres.  Los oigo con los himnos de sus partidos, fuera el que fuera, y llenándose de palabras de odio entre ellos y contra cualquier contrincante que expone que otro mundo es posible.  Se llenan la boca diciendo que hacen las cosas a favor del pueblo, pero de populares no tienen nada.
Y es que ellos se sienten atacados en su casta, porque siempre han vivido bien en este sistema que nos acaba excluyendo a la mayoría.  No se basan en la estrategia, sino que hacen una ferviente oposición de la oposición, osea que dicen “este es el único sistema que hay, es la única economía que hay y la única manera de hacer las cosas”.  Ellos apoyan barbaridades económicas que hacen que la gente de a pié se quede en la calle.  Viven entre nosotros, como si un lagarto hubiese entrado en un hormiguero y se comiese las hormigas a placer.  Las hormigas somos nosotros que seguimos trabajando y nos damos cuenta que tenemos menos número y que hay más enfermedades y dolor.  Pero no nos damos cuenta que el  lagarto está en el hormiguero.  Y hay muchos de esos lagartos, hay mucha maldad codiciosa de la religión del dinero acampando a sus anchas por nuestra sociedad, por nuestro trabajo, por nuestros amigos y hasta en nuestros familiares.  Son personas que han acabado vendiendo su dignidad, porque consideran que votando a cierta gentuza van a tener dinero en el futuro.
La gente me escribe muchos emails y me dice:  ¿Qué hacemos?  Y yo digo ¿Qué no hacemos?  Vi el otro día a un hombre en un puente manifestándose con un cartel, solitario, pero manifestándose.  Y cada uno de nosotros tenemos un puente para manifestarnos con un cartel, y un voto, un voto para echarle a esa gentuza.  Este es mi puente, este es mi cartel.
Dejemos tal vez de mirar estupideces en la televisión y empecemos a pensar por nosotros mismos.  Busquemos información, ya no en los grandes medios de comunicación, sino allí donde la verdad se encuentre y no nos manipulen.  Hasta la próxima.  SuperFeRaD


sábado, 13 de septiembre de 2014

Nuevas técnicas de Control Humano

Las Técnicas de Control Humano se han refinado a lo largo de los años.  En el futuro próximo, la implantación del chip en la raza humana no será en la mano, ni en el antebrazo, ni en el codo ni en ningún otro sitio.  El futuro no será un implante de chip, sino que las tarjetas de crédito y el Documento Nacional de Identidad se fusionarán en uno.Bien sabemos que se ha anunciado en Argentina el lanzamiento de un nuevo Documento Nacional de Identidad que tendrá incluído el Código Único de Identificación Laboral (CUIL).  Actualmente nosotros abrimos nuestra billetera y nos encontramos con muchas tarjetas bancarias, de identificación, de circulación; estamos llenos de tarjetas. Teniendo en cuenta que  ya no nos consideran humanos, sino que nos consideran consumidores, podemos decir que éste nuevo Documento de Identidad es un paso hacia lo que ya hemos hablado en otras oportunidades, el Control, uno de los mandamientos del Nuevo Orden Mundial.  Tal vez más adelante se irá cerrando el círculo, y se pasará al proceso de unir Identidad con consumo.  Ha saltado a la luz algo muy sorprendente. Imaginen una tarjeta de identificación, que nos recuerda mucho al Documento de Identidad que tenemos en Argentina, en el cual tengan un chip. Pues han creado una tarjeta en la que van incluídos los datos personales, el registro de conducir, información médica, el pago de los impuestos e información de las cuentas bancarias.  ¿Saben quién ha diseñado las tarjetas?  Las ha diseñado Master Card.  Imaginen por un momento que tienen que ir a votar.  Concretamente eso va a suceder en Nigeria en el año 2019, y el gobierno nigeriano está implementando allí un programa piloto a gran escala, con una Master Card.  El gigante de las tarjetas de crédito de Estados Unidos va a iniciar un recuento e inventariado de 13 millones de nigerianos que participaran en el programa piloto donde se van a implantar esas tarjetas de crédito.


 El lanzamiento oficial será en la capital nigeriana, Abuya.  El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, ha sido el primero en recibir la tarjeta, una especie de tarjeta biométrica que también almacena la exploración del iris humano, y todas las huellas dactilares están incluídas en ella. En muchos países, las huellas dactilares solo son inventariadas cuando se comete un delito o un crímen, pues estarán allí, y estará Usted obligado a incluirlas.  La tarjeta implementada no solo es un medio para mostrar la identidad, es un depósito de pagos, con lo cual se podrá sacar dinero con el DNI.  Lo están haciendo en Nigeria y llegará a Sudamérica, Centroamérica y Norteamérica.  Obviamente que al resto del mundo también. Hablaban de que existiría un beneficio económico que permitirá aumentar la flexibilidad y la posibilidad de que los nigerianos puedan acceder a su sistema bancario de una manera mucho más eficaz –eso es lo que les han contado-,  pero en realidad lo que están haciendo es unificar la cuestión económica con lo personal.  Eso en realidad significa que hemos pasado a ser consumidores más que personas. Eso irá bien con la gente que tiene dinero. ¿Cómo harán en Nigeria con la gente que no tiene dinero? No podrán acceder a ningún tipo de saldo. Tendrán un DNI, y en caso de que no tengan ingresos, tendrán que pedirlo prestado. La tarjeta ha suscitado muchas preocupaciones entre los nigerianos, principalmente porque podría comprometer la privacidad, una privacidad accesible para el gobierno. Podría por ejemplo acceder un hacker, acceder a ese sistema, y filtrar todos sus datos, o clonar esa tarjeta y usurpar su identidad, además de conocer todos sus datos médicos. La pérdida de una de esas tarjetas sería un gran problema.

 Más allá que sean encriptadas, ¿quién puede asegurar que no exista alguna “puerta trasera” para poder acceder a dichos datos personales o cuentas bancarias?  Ni hablar si Usted le cae “mal” a alguien, y le puedan borrar la identidad y todos sus recursos económicos.  Solo el Estado tendría que tener acceso a este tipo de datos, no una empresa privada.

 Argentina, creemos, ha iniciado el camino hacia la centralización de datos. ¿Seguirá en un futuro los pasos de Nigeria?  ¿Cuánto tiempo tardará esta tarjeta en llegar si es que llega?  Pues el futuro lo dirá.  Pero como es nuestra costumbre, lo invitamos a que Usted saque sus propias conclusiones. Hasta la próxima. SuperFeRaD
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jueves, 28 de agosto de 2014

Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial

Los conflictos actuales derivan del empobrecimiento de la población

 La tercera guerra mundial es una nebulosa de conflictos que recuerdan a los de la era premoderna, engendrados no por Estados soberanos, sino por caudillos, terroristas y mercenarios, cuyo supremo objetivo es la conquista del poder para explotar poblaciones y recursos naturales. De Nigeria a Siria, del Sahel a Afganistán, la víctima de las nuevas guerras es la
población civil. En Nigeria, Amnistía Internacional calcula que han muerto en los últimos 12 meses 4.000 personas, sobre todo civiles, por los ataques de Boko Haram y el ejército nigeriano.

Vemos en los libros de Historia y en las películas bélicas de Hollywood cómo se desarrollaron la primera y segunda guerra mundial, pero ahora la tercera es distinta.

En Europa, según Naciones Unidas, desde abril de este año, el conflicto entre los separatistas prorrusos y el ejército nacional ucranio ha causado la muerte de más de 2.000 personas, si bien muchos consideran que esa cifra es inferior a la realidad. Es decir, nos encontramos con unas guerras premodernas en la era tecnológica, un binomio letal que multiplica por cien los riesgos para la población civil. El ejemplo más claro es el derribo “por error” de un avión de la compañía Air Malaysia cuando sobrevolaba el este de Ucrania a 10.000 metros de altitud.   Ver artículo relacionado

Dirigente político ucraniano instó al parlamento a proclamar la "movilización general" ante la "agresión rusa"



 Han desaparecido las trincheras, los campos de batalla y las normas internacionales que rigen el comportamiento de los ejércitos regulares. El Convenio de Ginebra es papel mojado. Los crímenes de guerra, el genocidio, la limpieza étnica y la limpieza religiosa forman parte integrante de la nebulosa bélica. De nuevo en Nigeria, Amnistía Internacional ha rodado imágenes de soldados nigerianos y miembros de la milicia civil, la Civilian Joint Task Force, degollando a prisioneros acusados de pertenecer a Boko Haram y arrojando después los cuerpos decapitados a una fosa.


 De acuerdo con Mary Kaldor, profesora en la London School of Economics y autora de Las nuevas guerras. Violencia organizada en la era global (Tusquets, 2001), la globalización ha hecho que algunas regiones hayan retrocedido a unas condiciones no muy distintas de las que describía Hobbes cuando decía que la vida en estado natural era brutal y breve debido a la anarquía en que se veía obligado a vivir el hombre. De hecho, la globalización ha socavado la estabilidad de los regímenes autoritarios, por ejemplo, en Siria y Libia. La caída de Gadafi en 2011 produjo un vacío político que las milicias tribales, desde los grupos liberales hasta los islámicos, han ocupado con la violencia. El objetivo de todos es la conquista del poder político y económico para sacar provecho, no la creación de un Estado democrático ni mucho menos de una nación nueva.

 El Estado Islámico es una amenaza para los regímenes de Oriente Próximo y para la idea fundamental de Estado moderno.

 El proceso de degeneración del Estado es, por consiguiente, la causa principal de que los conflictos actuales sean de carácter premoderno, siempre ligados a motivos económicos, es decir, al empobrecimiento de la población, que es un rasgo que desmoderniza la sociedad. Durante el decenio de sanciones económicas contra Irak, el país pasó de tener la escolaridad más elevada del mundo árabe a ser un Estado en el que las mujeres no tenían derecho a trabajar. El proceso de islamización ha avanzado en paralelo al de empobrecimiento.


 La globalización ha contribuido al bienestar en algunos lugares, como China o Brasil, y a la pobreza en muchos otros, como Oriente Próximo y África. La crisis alimentaria en ciertas regiones africanas, vinculada en parte al cambio climático y en parte a la carrera de los países ricos para apoderarse de los recursos alimentarios del continente, ha extendido la inseguridad y ha fomentado los conflictos armados de tipo religioso y étnico. En Mali, los tuaregs separatistas y varias facciones islámicas luchan entre sí y contra el Gobierno; en la República Centroafricana, las milicias cristianas y musulmanas están envueltas en una guerra sanguinaria que corre peligro de convertirse en genocidio; en el Magreb, Al Qaeda está en activo en casi todos los países.

 Lo que da homogeneidad a la nebulosa es la violencia, tan brutal como la de la era premoderna. El último ejemplo es el asesinato del periodista estadounidense James Foley a manos del Estado Islámico (EI o ISIS en sus siglas en inglés), un vídeo que ha recorrido el mundo. Sin embargo, es un error pensar que la guerra de conquista para crear el califato islámico pertenece a la categoría de los conflictos premodernos descritos. El EI constituye una mutación nueva y peligrosa porque, a diferencia de los demás grupos, su objetivo es apoderarse de recursos estratégicos, como los pozos de petróleo y las presas, para construir una nueva nación que sea la versión contemporánea del califato antiguo. Es decir, su propósito es muchísimo más ambicioso.

 Su sofisticada propaganda pretende fomentar la imagen de un Estado legitimado por los musulmanes, no solo los que habitan dentro de sus fronteras, sino también los de fuera; Abubaker al Bagdadi no se presenta como un caudillo, sino como el nuevo califa, el descendiente del profeta Mahoma. El Estado Islámico difunde las imágenes de un ejército regular, muy distinto de los grupos armados de Al Qaeda y Boko Haram, que lucha en el campo de batalla con armas modernas, en su mayoría de origen estadounidense y ruso, robadas respectivamente al ejército iraquí y al sirio. Aunque uno de sus empeños es la limpieza sectaria y religiosa, es ecuménico, y ofrece a cualquiera la posibilidad de convertirse al salafismo suní y convertirse así en súbdito del califato.

 El Estado Islámico es una amenaza no solo para los regímenes de Oriente Próximo, sino para la idea fundamental de Estado moderno, que no se basa en la sumisión, como hacía el premoderno, sino en el consenso de quienes forman parte de él. Su victoria sería devastadora para el mundo entero.

 FUENTE:  Loretta Napoleoni es economista.
Traducción de M. Luisa Rodríguez Tapia.


miércoles, 20 de agosto de 2014

El Gran Fraude de la Teoría de la Relatividad



Dicen que el científico más importante de la historia podría ser perfectamente Albert Einstein, lo cierto es que quizás su más famosa teoría no sea más que un elaborado fraude para censurar la física dentro de unos límites de control.
Una de las mentes más aventajadas del siglo XX era conocedor de dicho fraude, nos referimos a Nicola Tesla quien no dudaba en criticar a Einstein y su teoría en cada oportunidad que le ofrecían.
Pero no solo Tesla, numerosos científicos, publicaciones e incluso una organización se hacen eco de tan escandaloso fraude que forma parte ya del Nuevo Orden Mundial Científico.




  La Física de la Relatividad es un medio por el cual se intenta poner límites al ser humano, a la ciencia principalmente.  La teoría de la Relatividad, entre otras teorías científicas, es como si vayamos a un jardín y eliminemos de la ecuación todos aquellos factores que están fuera de ese cercado, elimináramos el viento, las nubes, las montañas que hay más allá de ese cercado y todos los factores que nos rodean.




¿Por qué la Física ha decidido operar así?  Poner un límite, pensando que la naturaleza tiene límites.  La Ciencia en estos momentos es limitante o limitadora, lo pueden pensar Ustedes como quieran.  Sume al ser humano en un “stop”, un punto máximo:  “a partir de aquí no puedes pasar”, y hacia abajo también nos pone un límite, nos dice que hacia abajo tampoco podemos avanzar.
  Deja fuera del pizarrón las variables de infinito hacia arriba e infinito hacia abajo, las saca, para que sus ecuaciones cuadren.  Pizarrones llenos de números en los cuales el resultante final de la ecuación sea que dos más dos sea cinco en algunas ocasiones.  Nada puede ir más rápido que la velocidad de la luz, eso es lo que decía Albert Einstein, pero parece que la ciencia ortodoxa, la ciencia de Einstein no tiene intenciones de escuchar los resultados de algunos experimentos, como el efectuado en Estados Unidos por Lijun J. Wang, concretamente en el año 2000.  En ese experimento se rebasó la velocidad de la luz 310 veces.


Lijun J. Wang

Como vemos, la velocidad de la luz ya no es el límite, algo ha ocurrido.  Pasó de 300 mil kilómetros por segundo y situó la marca en 93 millones de kilómetros por segundo.  De hecho pasó tan rápido que el cronómetro no pudo marcar el tiempo correctamente;  marcó la llegada del rayo antes de que éste saliese.  Pero la ortodoxia de la ciencia obligó al profesor Lijun J. Wang a afirmar que “no viola la teoría de la relatividad”.  Pues la viola 310 veces.  Pero la ortodoxia académica se inclina a hacer esa afirmación, dan un paso atrás para adaptar los resultados.  Nos obligan a creer algo que no tiene razón de ser.  Ni aunque lleguen resultados que superen 3000 veces la velocidad de la luz quitarán de los textos los postulados de Einstein en las escuelas y las universidades.



  Y es que la ciencia vive bien con su ortodoxia, y sufre mucho cuando tiene que modificar esas teorías con las que ya ha obtenido múltiples beneficios, como por ejemplo la teoría de la Relatividad.  Lo cierto es que la Relatividad de Einstein hace aguas por todas partes.  Nos vamos a ceñir a lo que decían algunos científicos que eran iguales e incluso superiores a Albert Einstein.  Por ejemplo el Dr. Eugene Mallove, que llegó a importantes descubrimientos en Fusión Nuclear, fusión fría.  Mallove fue asesinado de manera dramática, de una manera muy extraña en su casa, apaleado con bates de beisbol,  sin un móvil aparente, estaba pintando su casa y se aparecieron unos hombres y lo apalearon.  Y es que Mallove decía que la Física no escuchaba los resultados de ensayos,  como los publicados en revistas científicas ni los tratados disidentes con respecto a la Teoría de la Relatividad.  Muchos artículos publicados por varios científicos, como por ejemplo Peter Beckmann,  Peter y Neal Graneau, Ronald Hatch, Herbert Ives, Thomas Phipps, o Franco Selleri.  Todos postulaban que la Teoría de la Relatividad era incorrecta.

Eugene Mallove




Pero parece que nada puede derribar a ese Nuevo Orden Mundial de la ciencia, que parece que existe, porque el N.O.M se aplica a todos los ámbitos.  Críticos como el Ingeniero Robert Henderson, en su libro llamado “Einstein y la nueva ropa del emperador” afirma lo siguiente:  “Einstein posiblemente era la persona más irracional que se hacía pasar por matemático o científico”, eso dice.  Henderson afirma en su libro como Einstein aplica conceptos imposibles y operaciones inteligibles que solo pueden compararse al cuento del traje del emperador.
Einstein decía que había muchas pruebas que demostraban que tenía razón, y solo una que muestra que estaba equivocado, haciendo gala de que la mayoría de la comunidad científica estaba de su lado.  Una especie de falsa democracia por la cual la ortodoxia siempre ganaba.  Ya lo decía el personaje Sherlock Holmes:  “Nunca de debe teorizar sin obtener datos, de este modo se retrocederán los acontecimientos para que se adapten a las teorías, cuando son las teorías las que se deben adaptar a los acontecimientos”.  Qué duda cabe.  



Es algo que los teóricos de la Conspiración sabemos muy bien, que la historia ha sido adaptada fuera de los acontecimientos reales y sabemos por qué lo estamos diciendo.  Por qué han pensado en un guión y lo han ido adaptando para obtener beneficios políticos, económicos, y de toda naturaleza.  Y esto ocurre constantemente.  No sé en qué país se encuentra Usted, pero seguro que en su país también ocurre.







  Hoy en día nos gustaría tener a un Nikola Tesla que nos liberase de la “cara energía”.  Y es que Tesla decía cosas muy curiosas sobre la Teoría de la Relatividad, como por ejemplo: “dado que la acción y la reacción coexisten se deduce, que la supuesta curvatura del espacio es enteramente imposible”;  “los científicos de hoy han sustituido las matemáticas por los experimentos, y a través de ecuaciones finalmente construyen una estructura que no tiene la más mínima relación con la realidad”, eso decía Tesla.  Decía además que los científicos desde Franklin hasta Morse eran pensadores claros y no generaron teorías erróneas.


  Los científicos de hoy piensan profundamente en lugar de claramente, hay que ser sano, y algunos en lugar de pensar claramente deciden ser insanos.  Eso decía Tesla.  Y las críticas que hacía sobre Einstein eran enormes,  entre ellos había una especie de combate verbal.  Decía lo siguiente:  “Las teorías de Einstein no solo son erróneas sino que son fraudulentas, forman parte de un fraude”.  Decía:  “Einstein es un mendigo vestido con ropa color púrpura y hecho rey, utilizando una matemática deslumbrante que asienta sobre una oscura realidad”.  “La Teoría de la Relatividad es una masa de errores con ideas opuestas a los grandes hombres de ciencias del pasado y está en contra del propio sentido común”, eso afirmaba Tesla.  También afirmaba:  “La teoría de la Relatividad envuelve a todos estos errores y falacias y las viste con atuendo de matemática magistral y fascina, deslumbra y hace que la gente se quede ciega”.



Pero  ¿porqué prevalece la Teoría de la Relatividad?, pues porque Einstein tenía un importante peso específico y una importante influencia en las decisiones de los presidentes norteamericanos como por ejemplo Truman.  Evidentemente también fue ensalzado por importantes lobbies de presión que no vamos a mencionar.  Todo esto hiso que los postulados de Einstein fueran inamovibles.  Ortodoxia absoluta.  De hecho en Israel, uno de los billetes tiene la cara de Einstein.
  La actual ciencia es limitante.  Nos encierra en una caja y nos mantiene lejos del infinito.  No contempla lo que hay fuera de esa caja.  Nos aleja de la divinidad humana que tenemos.  Nos aleja del poder que tenemos sobre la materia y la pre materia.  En realidad somos esclavos de ideas delirantes y nos impide la visión, el observar mas allá de donde nos han dicho.  Con esto no se afirma que toda la ciencia “oficial” es un fraude, pero existen en importantes teorías, grandes fraudes.  Hay importantes organizaciones, grandes científicos, que intentando desmoronar estas falacias, no consigue absolutamente nada, porque al poder establecido le interesa mantener ese “status físico y de la física”.  Es ahí donde obtiene sendos beneficios políticos y económicos.


Artículo tomado de la web de Mundo Desconocido.